74 segundos de totalidad: así fotografiamos el eclipse de 2026

74 segundos de totalidad: así fotografiamos el eclipse de 2026

El 12 de agosto de 2026 la sombra de la Luna cruzó el norte de España. Desde nuestra ubicación, la totalidad duró 74 segundos a partir de las 20:29, con el Sol a apenas nueve grados sobre el horizonte.

El objetivo era capturar el momento con un telescopio Mak 127 (1500mm f/11,8) para crear un timelapse completo del eclipse y, dentro de la totalidad, los fenómenos que duran uno o dos segundos: las perlas de Baily, el anillo de diamante y el Earthshine. En paralelo, una toma panorámica con un gran angular. Y en medio de todo eso, disfrutar de la experiencia.

Había una sola oportunidad y bastantes incógnitas. Lo que viene a continuación es la historia de todo el proceso, lo que hubo que construir, calcular y ensayar antes, cómo fue el día y qué salió de todo ello.

Los desarrollos previos

Hemos desarrollado tres proyectos para poder conseguir este objetivo:

Un intervalómetro sobre Raspberry Pi, que nos permita orquestar las diferentes configuraciones de forma automática y sin necesidad de intervenir manualmente, entre otras cosas por hacer del día un momento relajado para disfrutar de la experiencia. Se han hecho importantes modificaciones de última hora para intentar capturar lo máximo posible durante la transición a la totalidad, incluyendo las perlas de Baily y el anillo de diamante además del Earthshine dentro de la totalidad.

Un filtro solar magnético para el Mak 127, porque el filtro hay que quitarlo unos segundos antes de empezar la totalidad y volver a ponerlo tras terminarla, sin mover el telescopio y corriendo el riesgo de destruir el sensor de la Sigma fp, aunque esperábamos que con el Sol bajo y una buena sincronización todo fuera bien.

Finalmente, construimos un powerbank para alimentar todo el equipo en campo: cámara, altavoz, montura GoTo del telescopio y el intervalómetro.

El powerbank en su caja impresa, con el display marcando el estado de carga, conectado por cable al intervalómetro

El powerbank alimentando al intervalómetro.

Los límites de la cámara

Cuando empezamos a hacer los cálculos de las exposiciones que íbamos a necesitar, los tiempos que disponíamos para cada una de ellas y lo que podíamos hacer con nuestra cámara surgieron los problemas.

La Sigma fp por PTP en la primera versión del intervalómetro no era capaz de disparar más de una foto por segundo. Esto nos dejaba más de 5 segundos para un horquillado completo y ese tiempo es básicamente toda la ventana de las perlas de Baily y el anillo de diamante por lo que el riesgo de perderlos era bastante grande.

Lo primero que hicimos fue intentar ver el límite de la Sigma fp disparando manualmente. En modo continuo rápido la Sigma fp es capaz de disparar ráfagas de 5 fotos muy rápido porque tiene un buffer con capacidad para 9 fotos en DNG a máxima resolución. Sin embargo, cuando el buffer se llena la cámara espera a escribir en la tarjeta. La tasa máxima que conseguíamos manualmente era de 2,3 disparos/s, es decir, podríamos tener horquillados completos cada 2,18s.

El problema vino cuando intentamos reproducir esto por PTP. La cámara se quedaba bloqueada, posiblemente por un bug del firmware. Cada vez que se hace una foto, la cámara guarda los metadatos en un buffer circular de 30 posiciones, y si al disparar una ráfaga pillaba el salto de la última posición a la primera, la cámara se quedaba bloqueada. Este problema no existía en el modo continuo de forma manual y tampoco si disparábamos por PTP de una en una.

El modo ráfaga era imprescindible para tener la oportunidad de captar las perlas de Baily y el anillo de diamante en una foto instantánea HDR (mezclando las 5 tomas), aunque no era garantía de ello ya que dependía de en qué instante se hacía el disparo.

Ante todas estas limitaciones optamos por una solución de compromiso que intentara maximizar la probabilidad de éxito:

  • Añadimos un modo de intervalo MAX donde la cámara hace fotos con bracketing de forma individual (sin riesgo de bloqueo) a lo máximo que permita el hardware. Este modo se ejecutaría durante la totalidad y las transiciones a ésta, ya que tenemos muy pocos segundos como para desperdiciarlos sin hacer fotos.
  • Añadir un modo one-shot, que permite hacer un horquillado completo en modo ráfaga sincronizado a un instante de tiempo. El motor de disparo intenta garantizar que el buffer circular está en una posición segura para el disparo (para evitar el bloqueo de la cámara mencionado antes), abortando el horquillado en curso si es necesario. El modo one-shot, es un solo horquillado y vuelve a la configuración previa tras hacer los disparos. En otras palabras, nos permite intercalar un horquillado dentro de la ejecución de otra configuración. Con esto intentaríamos sacar las perlas/anillo alrededor de C2 y C3 y el Earthshine durante la totalidad.
  • Permitir un horquillado inverso para el disparo alrededor de C3, donde primero se toman las tomas lentas y después las rápidas ya que la imagen pasa de más oscura a más brillante.
  • Añadir una opción global para compensar la exposición en ±3 pasos sin tener que reconfigurar cada configuración por separado. Podría ser útil para hacer ajustes de última hora si viéramos que nuestros cálculos de exposición no fueran buenos.
  • Incluir notificaciones de audio en ciertas configuraciones para saber cuando hay que quitar y poner el filtro.
  • Finalmente, modificamos la aplicación para permitir la configuración manual de la WIFI, el reloj y la configuración de los puntos C1, C2, C3 y C4 con las correcciones del limbo lunar para poder ajustar los tiempos in situ sin necesidad de Internet.

Todo esto lo probamos muchas veces y fuimos corrigiendo errores. Incluso llegamos a hacer pruebas del timing usando Stellarium como fondo sincronizando relojes para comprobar que los tiempos coincidían con lo que veríamos en el eclipse.

La Sigma fp fotografiando una pantalla con Stellarium, con la Luna en el monitor y en la pantalla de la cámara

El ensayo general contra un monitor.

El plan de captura

Para la configuración de la exposición nos basamos en las tablas de Fred Espenak configurando un bracketing agresivo (3 EV en cada salto, ya que la Sigma fp tiene un rango dinámico de al menos 11 pasos) para tener un margen suficiente para levantar sombras y rescatar altas luces.

La única prueba real que pudimos hacer fue la de ensayar la fase de parcialidad simplemente haciendo una captura del Sol a lo que teníamos estimado: 1/1000, ISO 640, f/11,8. La imagen aguantaba a 1/500, pero a 1/400 y 1/320 ya se veía el centro quemado.

El resto es teórico. Para la totalidad decidimos no meter una exposición muy larga en el horquillado, porque alarga el ciclo entero y reduce el número de muestras que da tiempo a tomar en ese minuto escaso. La toma larga acabó teniendo su propio disparo, aparte y en un instante concreto, como veremos más adelante.

De los cuatro contactos el intervalómetro deriva cinco configuraciones, cada una cubriendo un tramo del eclipse. Todas van a f/11,8, que es el Mak 127 a foco primario y no se toca, y a todas les sumamos un margen conservador de +1,5 pasos sobre el valor de Espenak, para compensar la extinción atmosférica con el Sol tan bajo.

Y en toda la tabla solo aparecen dos sensibilidades, ISO 100 e ISO 640, que tampoco están elegidas al azar: son los dos ISO nativos de la Sigma fp. El sensor tiene doble ganancia de conversión, de modo que en esos dos valores es donde da su mejor rango dinámico y su menor ruido, y cualquier otro ISO sale de aplicar ganancia sobre uno de ellos. Los 2,7 pasos que los separan son, además, los que distinguen la configuración de las transiciones de la de la totalidad.

ConfiguraciónDesdeHastaFiltroISOObturaciónIntervalo
PARC-INC1−30sC2−32s6401/100016s
TRANS-INC2−32sC2+12sno1001/8000 · 1/1000 · 1/125 · 1/15 · 1/2MAX
TOTALC2+12sC3−12sno6401/8000 · 1/1000 · 1/125 · 1/15 · 1/2MAX
TRANS-OUTC3−12sC3+32sno1001/8000 · 1/1000 · 1/125 · 1/15 · 1/2MAX
PARC-OUTC3+32sC4+30s6401/100016s

Las parcialidades van con una sola foto y sin horquillado, porque el disco filtrado abarca unos tres pasos contra los once de la cámara y no hay nada que fusionar. TRANS y TOTAL comparten la misma escalera y solo se diferencian en el ISO. El filtro se quita en C2−32s y se vuelve a poner en C3+32s, y los dos plazos se avisan con cinco pips, uno por segundo, seguidos de un pip largo cuyo comienzo marca el instante exacto — los mismos pitidos que suenan en las señales horarias de la radio.

Estas cinco configuraciones de disparos van intercaladas con tres disparos one-shot que persiguen los momentos especiales — perlas de Baily, anillo de diamante y Earthshine.

Dónde colocar los disparos sincronizados

Asumiendo que los instantes C2 y C3 son exactos (salen de las coordenadas exactas del sitio con la corrección de limbo lunar aplicada) y con la premisa de que las perlas de Baily terminan exactamente en C2 y empiezan exactamente en C3 y que se extienden hacia fuera del contacto alrededor de un par de segundos a cada lado, toca decidir dónde ponemos los disparos one-shot que capturarán el instante disparando un horquillado en modo ráfaga.

El reloj del intervalómetro se sincroniza con servidores NTP (Network Time Protocol) si le damos acceso a internet a través del smartphone vía punto de acceso personal. Estimamos que el error de este reloj pueda estar en torno a los ±0,75s.

El error de reloj es el mismo para los dos contactos, por lo que buscaremos dos instantes que nos permitan garantizar que al menos tengamos un disparo bueno a pesar del posible desfase de hora. La idea es colocarlos de tal forma que si el reloj es exacto, tengamos dos fotos buenas y si tiene error, al menos una de ellas sea buena también.

Diagrama con tres escenarios de reloj, atrasado, en hora y adelantado, mostrando dónde cae cada fotograma de los tres horquillados respecto a C2 y C3

Efecto del error de reloj en las fotos instantáneas (one-shot).

Estos son los tres disparos, todos sin filtro y a f/11,8 como el resto:

DisparoInstanteISOHorquilladoPersigue
BEADS-C2C2−0,78s1001/8000 · 1/1000 · 1/125 · 1/15 · 1/2perlas de entrada y diamante
EARTHSHINEmitad de la totalidad −3,9s6401/2000 · 1/250 · 1/30 · 1/4 · 2sEarthshine
DIAMOND-C3C3−0,24s100invertido: 1/2 · 1/15 · 1/125 · 1/1000 · 1/8000diamante y perlas de salida

El del Earthshine es el único de los tres al que el reloj le da igual: cae en mitad de la totalidad, con más de medio minuto de margen a cada lado. Los otros dos son los críticos. En el peor de los casos confiaremos en que haya alguna foto salvable, bien de los one-shot calculados o de las configuraciones de transición.

La localización y el equipo

Con anterioridad hicimos una lista de lugares para ver el eclipse. Nuestra prioridad fue que fuera fácil de aparcar y no estuviera muy masificado, aunque imposible saberlo. Hicimos lista de una serie de sitios de las fuentes que encontramos por la web. Una referencia muy útil fue la de la Agrupación Zamorana de Astronomía, donde reportaban zonas amplias para ver el eclipse.

Hicimos una lista de marcadores en Google Maps y preseleccionamos algunos candidatos basándonos en las imágenes de Street View.

Antes de salir de viaje preparamos el equipo que nos íbamos a llevar para el día del eclipse. Lo pusimos todo desplegado en una mesa para no olvidarnos de nada y fuimos anotando en qué mochila o caja iba guardado cada cosa.

Metimos cables de repuesto, baterías de reserva e incluso una copia clonada de la SD de la Raspberry Pi, por si por algún apagado repentino se nos corrompiera el sistema.

Llevábamos equipo adicional para capturar el eclipse con un gran angular y grabar en video el proceso. Y, por supuesto, las gafas de eclipse, que son lo único imprescindible de todo el montaje.

Todo el equipo del eclipse desplegado sobre una mesa de madera, con las gafas de eclipse entre el resto del material

El despliegue completo del equipo.

El día previo

Nuestra base estaba en Zamora capital, así que todo se movía en coche desde allí. La tarde del día antes la dedicamos a recorrer las mejores localizaciones que teníamos identificadas para ver in situ el estado actual — si el horizonte estaba de verdad despejado, si podría haber mucha gente mirando los alrededores y si se podía aparcar. Por el camino fuimos anotando también algunos puntos que no llevábamos en la lista.

El último que visitamos fue el Observatorio Otero de Sariegos, en la Reserva Natural de las Lagunas de Villafáfila, y ahí se acabó la búsqueda. Buen aparcamiento, terreno firme para plantar el equipo y un entorno espectacular junto a la laguna.

La puesta de sol sobre la laguna desde el observatorio de Otero de Sariegos, con el rótulo del edificio en primer plano

El día previo desde el sitio elegido. El Sol se pone casi por donde al día siguiente estará el eclipse, así que la puesta sirve de comprobación del horizonte.

Con el sitio decidido ya se pueden fijar los contactos, que dependen de las coordenadas exactas. Los sacamos del mapa de Xavier Jubier y los metimos esa misma noche en el intervalómetro, que deriva de ellos las ocho entradas del plan: las cinco configuraciones y los tres disparos sincronizados. Quedaban modificables por si la localización cambiaba a última hora.

Un detalle del mapa de Jubier. Además de la latitud y la longitud, acepta la altitud del observador como parámetro de la URL — el &Elv=679 de nuestro enlace — y la tiene en cuenta en el cálculo: la propia ficha la muestra en la cabecera de la tabla, junto al valor de ΔT. Merece la pena pasarla, porque la elevación entra en la geometría de los contactos y afina los instantes.

Ficha del eclipse en el mapa de Xavier Jubier para el punto elegido, con las coordenadas, la altitud y la tabla de contactos

Metiendo el punto exacto en el mapa de Xavier Jubier salen los cuatro contactos con su corrección de limbo, y 1m 14,0s de totalidad.

El intervalómetro con el menú de ajustes en la pantalla y la opción Eclipse contacts seleccionada La pantalla ECLIPSE CONTACTS del intervalómetro, con C1 a C4 y las correcciones de limbo de C2 y C3 La pantalla GENERATED — APPLY? con las ocho configuraciones, su offset y su hora

Los cuatro contactos se introducen a mano en el propio dispositivo, sin portátil, y de ahí salen las ocho configuraciones con su hora.

El día del eclipse

Fuimos con tiempo de sobra — cuatro o cinco horas antes de que empezara la parcialidad ya estábamos allí. Había gente, pero a nadie le apetecía plantarse a pleno sol con toda la tarde por delante, así que la primera línea junto a la laguna se quedó para nosotros. El precio fue sufrir un día de agosto en Zamora intentando mantener dos sombrillas en pie.

El equipo montado bajo dos sombrillas en la esquina del recinto junto a la laguna, con el edificio del observatorio a la derecha

Nuestra esquina, ocupada desde primera hora de la tarde.

Un grupo de gente resguardada a la sombra del edificio del observatorio, con la laguna al fondo Gente con sombrillas y sillas esperando el eclipse, y un fotógrafo con teleobjetivo sobre trípode

El resto del público buscó la sombra del observatorio. Según se acercaba la hora acabamos rodeados de gente, algunos también preparados con su teleobjetivo.

El montaje son dos grupos independientes. La Nikon D5600 con el Tokina 11-20mm f/2,8 en su trípode para la toma angular, con el modo bracketing preparado para disparar a mano. Y el Mak 127 con la Sigma fp, que va sola, programada por el intervalómetro.

Con el telescopio tocó nivelar, configurar y enfocar. El enfoque manual a pleno sol resultó ser lo más difícil del montaje, porque cuesta ver la pantalla y porque al tocar el dial el telescopio se mueve, de modo que cada ajuste hacía vibrar la imagen. Como el sitio era el mismo que habíamos dejado cerrado la víspera, no hubo que tocar los contactos. Comprobé los contactos con la app Solar Eclipse Timer y vi que había pequeñas diferencias. Al final decidí mantener los números de Xavier Jubier, que eran los que ya estaban configurados.

El Mak 127 sobre la montura GoTo con la Sigma fp acoplada, el intervalómetro y el powerbank en la base, y la Nikon en su trípode al fondo El intervalómetro sujeto a la montura, con la secuencia de configuraciones en pantalla y el contador de tomas

Los dos grupos montados y el intervalómetro ya trabajando con la secuencia cargada.

Suena el pitido del primer contacto y la Sigma empieza a disparar sola. La parcialidad fue tranquila. Lo único que dio problemas fue la montura, que tenía cierta deriva y obligaba a recentrar el Sol cada pocos minutos.

Se acerca el momento de quitar el filtro. En la pantalla de la cámara ya solo queda un arco pequeño y se nota que hay muy poca luz. Voy dejando la Nikon lista para disparar en totalidad. Empiezan los pitidos que anuncian el cambio de configuración, y quito el filtro en el momento exacto, con el último.

Y entonces me voy a la Nikon. El cielo ya se puede mirar directamente. Disparo con bracketing y voy moviendo el dial de exposición para repetir el horquillado con centros distintos.

Miro el eclipse hasta que empieza a notarse algo más de brillo, y ahí dejo de mirar. Me preparo para volver a poner el filtro, empiezan otra vez los pitidos y lo coloco en el último.

Durante la segunda parcialidad el Sol se veía subexpuesto, así que subí la compensación de exposición dos pasos. Y siguió apagándose. La subí a tres, que es el tope, hasta que no quedó más remedio que cambiar la configuración y alargar la exposición directamente. Al final, con el Sol ya muy bajo y saliendo negro incluso con segundos de exposición, quité el filtro para las últimas fotos.

El resultado

Las incógnitas con las que empezaba este artículo se despejaron al ver lo que había registrado la cámara. El resultado fue todo un éxito porque podrían haber salido muchas cosas mal, algo simple como olvidar algún cable, un error de cálculo con la exposición y los tiempos, bug del software —que tenía modificaciones incluso el día anterior— o que el propio sensor de la cámara no aguantase. Lo cierto es que había una sola oportunidad y salió.

La entrada en totalidad, con el último punto de fotosfera en el limbo inferior izquierdo y una protuberancia rosa bien visible La totalidad, con la corona completa alrededor del disco negro de la Luna La salida de la totalidad, con el primer punto de fotosfera reapareciendo por el limbo inferior derecho

Los tres disparos sincronizados (fusión de 5 brackets cada uno): Entrada, totalidad y salida.

Lo que funcionó

La maniobra del filtro, que no admitía repetición. Las señales de audio sonaron y el sistema magnético no dio problemas. Es lo único que había que hacer con el telescopio una vez puesto en marcha — salvo el problema del recentrado periódico para corregir la deriva del seguimiento.

La sincronización de los instantes, que era la parte de la que más dudábamos. Los disparos anclados cayeron donde tenían que caer y las perlas salen con muy buen detalle. Todo el trabajo de colocarlos por riesgo en vez de centrarlos, y de resolver el bloqueo del buffer circular para poder disparar en ráfaga en un instante exacto, se ve directamente en esas fotos.

La foto de portada, sin embargo, no salió de ninguno de los tres one-shot. Salió de un horquillado cualquiera de la configuración de transición, en concreto del peldaño de 1/15s a ISO 100. Una toma suelta, sin nada calculado detrás, y quedó muy bien.

El powerbank y el intervalómetro, que aguantaron toda la tarde sin un solo fallo.

Las exposiciones, salvo la de la parcialidad de salida, donde la extinción atmosférica obligó a corregir sobre la marcha. No obstante, fue útil la opción de compensación de la exposición porque durante esta fase se fue subiendo hasta el máximo, momento en que tuvimos que cambiar la configuración manualmente.

Lo que mejoraríamos

El seguimiento fue el problema principal. El Solar Track Mode de la montura tenía deriva y obligaba a recentrar el Sol cada pocos minutos, probablemente por una nivelación imperfecta. Esto nos obligará a gastar tiempo de postprocesado para hacer el timelapse, porque el Sol no se queda quieto en el encuadre. Y el enfoque fue bien a ojo, pero se hace necesario un enfocador motorizado que evite tocar el tubo.

El Earthshine es mejorable. El one-shot se disparó en su instante y los 2s de exposición registran algo — en la toma se adivinan los mares de la Luna. Pero sacarlo a la vista exige un procesado tan agresivo que la imagen acaba con mucho ruido. No me termina de convencer. Puede que hicieran falta bastantes más segundos de exposición, o que con el Sol a nueve grados y toda esa masa de aire por delante no diera para más.

El disco lunar durante la totalidad con el Earthshine forzado en procesado, con los mares apenas distinguibles y la corona convertida en un halo difuso

Lo que se puede rescatar del disparo de 2s. Los mares están, pero el ruido y el halo de la corona se comen la imagen.

La parcialidad de salida se salió del plan. Los EXIF de aquella tarde lo cuentan bien. El 1/1000 a ISO 640 aguantó ocho minutos: a las 20:40, con el Sol a unos siete grados y medio, ya hubo que subir dos pasos. A las 20:54, con el Sol a unos cinco grados, la compensación estaba en su tope de tres. Siete minutos más tarde no quedó más remedio que cambiar la configuración y alargar la exposición a mano —1/13, luego 1/4, luego un segundo, y hasta ocho—, y a las 21:19, con el Sol a medio grado, quitamos el filtro para las últimas tomas. La última cayó a las 21:28, con el Sol ya puesto.

El motivo es que la extinción no crece de forma suave. Las tablas dan cerca de dos pasos para un Sol a nueve grados desde nuestra altitud, 2,4 a seis, 3,5 a cuatro y unos siete a dos. Ningún valor fijo podía haber seguido esa curva, y el margen de ±3 pasos solo daba para bajar de nueve a unos cuatro grados. A cambio, nos dejó tomas como esta al quitar el filtro en los últimos instantes.

El Sol poniéndose tras una hilera de árboles, de color rojo intenso, con la mordida de la Luna todavía visible en el borde del disco

Sin filtro y con el Sol ya tocando los árboles. Todavía se distingue la mordida de la Luna en el borde.

La experiencia

Aunque las fotos que nos llevamos son espectaculares, no son nada comparadas con la experiencia de haber estado allí. La luz cae de una forma que no se corresponde con ningún atardecer y sin darte cuenta aparece en el cielo un aro de fuego que impacta al verlo.

La corona solar sobre la laguna de Villafáfila durante la totalidad, con el horizonte encendido en tonos rosados en todas direcciones

Foto de la laguna durante el eclipse capturada con la Nikon D5600 a 20mm — ISO 400, f/4 y horquillado de 1/2, 1/10 y 1/40s.

El 2 de agosto de 2027 tenemos otra oportunidad única de vivir un eclipse total en España, esta vez en el sur. En Málaga, donde vivo, tendremos una duración de la totalidad de casi 2 minutos. Sin duda no habrá otra cosa mejor que hacer para ese día.

En el siguiente vídeo se recogen los dos momentos más emocionantes, la entrada en la totalidad y la salida de ésta, con la maniobra completa de quitar y poner el filtro y las fotos a mano con la otra cámara.

Así vivimos ese momento irrepetible.

Referencias