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mak127-solar-filter · ago 2026
Filtro solar magnético para el Mak 127

Filtro solar magnético para el Mak 127

Un telescopio apuntado al Sol es un embudo de luz. El Mak 127 de Sky-Watcher recoge por sus 127 mm de apertura mucho más de lo que entra por una pupila y lo concentra en unos pocos milímetros, así que sin un filtro delante el sensor de la cámara dura segundos. Si en vez de una cámara hay un ojo en el ocular, el daño es peor y no avisa.

Un filtro solar de apertura completa —de los que tapan la boca del tubo— es obligatorio si queremos mirar o fotografiar el Sol. Sin embargo, durante un eclipse total —como el que tenemos el próximo 12 de agosto— hay un pequeño intervalo de tiempo en el que la Luna tapa el Sol por completo.

El requisito principal es que debe poder quitarse y ponerse de forma rápida y sin mover mucho el telescopio. Durante la totalidad el filtro hay que retirarlo para que aparezca la corona, y volver a ponerlo antes de que asome el primer trozo de fotosfera. En la zona que tengo planificado verlo hay unos noventa segundos de totalidad por lo que no hay margen para improvisar. Además, cualquier fuerza sobre el tubo mete vibración y descoloca el encuadre, así que la maniobra tiene que hacerse casi sin tocarlo.

El resto de decisiones salen de ahí:

  • Lámina Baader Safety Film OD 5.0, la versión válida para fotografía y visual. Bajo coste y buen rendimiento.
  • Quick release magnético, como ya usan muchos filtros de objetivo comerciales.
  • Fijación al telescopio por presión, con una almohadilla adhesiva que ya había usado con éxito en otros diseños — tapas de objetivo a medida.
  • Impresión en PETG, que aguanta mejor las condiciones de temperatura.

La lámina Baader AstroSolar Safety Film OD 5.0

La lámina, tal como viene. Con una hoja hay para varios filtros.

El diseño de la estructura

Para el diseño tiramos del entorno de diseño agéntico con OpenSCAD. Como ya iba con una idea bastante formada de lo que quería, en lugar de pedirle todo a la IA de una vez fuimos poco a poco.

Lo primero, la base. Medimos el diámetro del telescopio y diseñamos una pieza de prueba pequeña para imprimirla y comprobar que el ajuste con la almohadilla era el bueno, antes de gastar horas de impresora en el aro completo.

La almohadilla adhesiva pegada en el interior de la base

La almohadilla adhesiva por dentro del aro para que entre a presión.

Con la medida confirmada, la base. Aquí las restricciones eran claras: tiene que ir acoplada al diámetro del Mak 127, dejar un soporte exterior con espacio suficiente para los imanes, y aun así entrar en la bandeja de 180×180 mm de la Prusa Mini, que es la impresora 3D que tengo disponible.

Añadimos un reborde para que la siguiente pieza —el portafiltros— quede embutida con la presión magnética, y un rebaje para que pueda llevar una lengüeta de la que tirar. Ese reborde nos obligaba a imprimir de atrás hacia adelante, así que hicimos un incremento gradual en el diámetro para no necesitar material de soporte.

Los imanes —de neodimio, de 6 mm de diámetro por 4 de alto, ocho por pieza— decidimos ponerlos embutidos, añadiendo una parada durante la impresión. Así quedan ocultos y no se pueden caer. Conviene vigilar la polaridad al colocarlos, para que las piezas se atraigan y no se repelan.

Ese era el plan. Durante la impresión, algunos imanes saltaron y se pegaron al nozzle. Por suerte pude pausar rápidamente y pegarlos con cianoacrilato antes de reanudar.

La impresión pausada, con los alojamientos de los imanes abiertos Los imanes ya colocados en sus alojamientos Pegando un imán con cianoacrilato antes de reanudar Detalle del aro con los imanes puestos

La parada, los imanes colocados y pegados antes de reanudar la impresión.

La base ya terminada en la bandeja de la Prusa Mini

La base terminada, con los imanes encerrados dentro.

La siguiente pieza es el portafiltros. El punto importante aquí es que la lámina no puede estar tensada como si fuera un tambor: con los cambios de temperatura se dilata y se contrae. La solución para tener un buen agarre sin tensarla fue hacer perforaciones en la lámina con un perforador de papel estándar de 6 mm y meter un pasante que la sujete por esos puntos.

Con esa idea, el portafiltros pasó a ser dos piezas atornilladas con cuatro tornillos M3 y sus roscas de inserción. Además de facilitar el montaje y el reemplazo si la lámina se daña, permite usar los propios tornillos como pasante por los agujeros.

Tanto la base como el portafiltros incluyen una lengüeta, que es la parte que nos permitirá agarrar el filtro para quitarlo. La diseñamos de forma que haciendo pinza entre el pulgar y el índice se puedan separar las dos partes sin ejercer fuerza sobre el telescopio, y le añadimos una muesca en la parte inferior para facilitar la orientación al volver a ponerlo.

Con la lengüeta las dimensiones se quedaban demasiado justas para la bandeja de 180×180 mm, así que rotamos la impresión 45° para aprovechar el espacio.

La pieza girada 45° sobre la bandeja de la Prusa Mini, en el laminador

Girada 45° cabe por la diagonal en la bandeja de 180×180 mm de la Prusa Mini.

El montaje de la estructura

Con las piezas impresas, el montaje. Las roscas de inserción entran con la punta del soldador, y son las que reciben los tornillos M3 que cierran el portafiltros.

Insertando las roscas de latón con el soldador

Las roscas de inserción, puestas con el soldador. Los tornillos M3 harán de pasante por las perforaciones de la lámina.

Recortar y montar la lámina

Ya que teníamos todo el diseño, no costaba nada crear una guía de marcado para poder marcar fácilmente la silueta que hay que recortar en la lámina Baader, con los agujeros del perforador incluidos.

La guía de marcado impresa, sobre el papel La silueta ya marcada con rotulador permanente

La guía y la silueta marcada.

Con la silueta marcada, se recorta, se perfora con el perforador estándar de papelería (6 mm de diámetro) y se monta dentro del portafiltros, entre sus dos mitades. Las arrugas que se ven son normales — la lámina va suelta, que es justo lo que se buscaba.

Perforando la lámina con el perforador de papel de 6 mm La lámina apoyada sobre una de las mitades del portafiltros El portafiltros cerrado, con la lámina dentro

Portafiltros montado. Los tornillos pasan por las perforaciones y la sujetan sin tirar de ella.

Las tapas

Acabamos añadiendo dos tapas para proteger la lámina durante el almacenaje y el transporte.

La delantera es una tapa también magnética —aprovechando los imanes que ya tiene el portafiltros—, ya que la idea es utilizarla con el telescopio montado para tapar la entrada de luz y proteger el sensor, totalmente expuesto en la Sigma fp porque no tiene cortinilla.

En este caso, dado que los imanes ya estaban a unos 3 mm de la superficie del portafiltros, decidimos no enterrarlos con una parada de impresión como en la base, sino pegarlos en su alojamiento una vez impresa la pieza, a ras de la cara de contacto. De esta forma reducimos al máximo la separación entre imanes, y la tapa se sujeta sin problemas.

La trasera cierra el conjunto por detrás y tiene exactamente el mismo diámetro que el Mak 127. Con las dos puestas, las piezas se apilan y viajan como un solo bloque en vez de sueltas por la bolsa.

Las cuatro piezas por separado: la base, el portafiltros con la lámina, y las dos tapas El conjunto cerrado con las dos tapas puestas, listo para transportar

Las cuatro piezas impresas y, al lado, todo cerrado para meterlo en la bolsa.

Los STL están publicados en Printables por si alguien tiene el mismo tubo. Son seis ficheros y no cuatro, porque el portafiltros son dos mitades y la guía de marcado va aparte.

La prueba

Con el filtro terminado solo quedaba montarlo y hacer la prueba de quitar y poner —sin apuntar al Sol, por supuesto—, y funcionó sin problemas. El único detalle es que hay que tener cuidado de no soltarlo, ya que los imanes tienen fuerza y la lámina es muy fina y podría arrugarse.

Prueba de quitar y poner el filtro.

Y con todo montado —y tras revisar que el filtro no tiene agujeros ni fisuras—, tocaba apuntar al Sol y hacer algunas pruebas de exposición:

El Sol con manchas, fotografiado a través del filtro con el Mak 127

Foto con filtro Baader — 1500 mm f/12, 1/1000 s, ISO 640.

El disco sale limpio y con las manchas resueltas. El tono anaranjado se le dio en postproducción, ya que el Sol sale prácticamente blanco con la lámina Baader.

Queda lo que de verdad importa, que es planificar muy bien la maniobra de la totalidad con el intervalómetro funcionando.

Referencias